JAEN
No siempre que decidimos hacer un viaje, ya sea de vacaciones, puente o fín de semana, nos planteamos pasar ese tiempo en alguna ciudad o provincia que tengamos a tan solo unos kilómetros de casa y que podría sorprendernos en muchos sentidos. Este es el caso de Jaén, una ciudad por descubrir en la que se conjuga historia, naturaleza y modernidad.
Efectivamente en Jaén nos sorprendería hacer un recorrido por sus principales monumentos:
La Catedral, ejemplo del mejor renacimiento y modelo para otras catedrales, especialmente en Sudamérica; el Castillo Santa Catalina construído a partir de Fernando III tras la conquista cristiana junto a lo que fueron las fortalezas musulmanas.
El Palacio de Villardompardo del siglo XVI, cuyo interior alberga dos Museos, uno Internacional de Arte Naïf " Manuel Moral ", el otro de artes y Costumbres Populares de Jaén y provincia, por último en sus sótanos se mantienen los Baños Arabes del siglo X-XI más grandes de España y que recibieron el premio Europa Nostra a su restauración en 1984.
Nos sorprenderá el contenido del Museo Provincial en el que además de mostrarnos la historia de la provincia a través de todos los vestigios hallados, podemos contemplar una de las mejores colecciones de arte ibérico existentes en España, la sala dedicada al Conjunto de Cerrillo Blanco de Porcuna.
Estos ejemplos son sólo una parte del patrimonio monumental que posee Jaén distribuídos por su casco antiguo, rico en iglesias medievales y conventos.
Y como no sólo de piedras vive el hombre, tras un buen paseo por nuestras calles, invito a todos a realizar una ruta por las tascas y bares en los que degustar diferentes especialidades, completando ese recorrido en cualquiera de los muchos restaurantes que se distribuyen por la ciudad y en los que se pueden consumir platos típicos de la cocina tradicional jiennense como espinacas al estilo de Jaén, pipirrana, carne de choto, lomo de cerdo, pescado,...arroz con leche, gachas,...
Para terminar les invitaría a descubrir también nuestro paisaje, las Sierras de Jaén, que envuelven la ciudad por el sur y donde los valles se mezclan con la mole de montañas sombreadas de pinares por las que se pueden practicar los nuevos deportes de riesgo o pasar un día agradable en el campo.